Inicio / Impulso al diálogo climático entre la UE y China a través de la cooperación entre think tanks en gobernanza verde
Alinnea ha participado en el Encuentro de Intercambio entre Centros de Pensamiento UE–China sobre Gobernanza Verde, celebrada en Pekín en marzo de 2026, que reunió a destacados centros de pensamiento, instituciones académicas y responsables políticos para intercambiar perspectivas sobre la gobernanza climática y la transición verde.
Organizado con el apoyo de la Fundación Hanns Seidel y financiado por la Unión Europea, el encuentro ha servido como plataforma para profundizar el entendimiento mutuo y explorar vías de cooperación entre la Unión Europea y China en el avance de la acción climática global. En él han participado representantes de distintos think tanks y organizaciones como la Iniciativa Climática Francia-China (Francia), CONCITO (Dinamarca), el Instituto Clingendael (Holanda), Germanwatch (Alemania), ECCO (Italia), el Centro para la Investigación sobre Energúa y Aire Limpio (Finlandia), el Institut Barcelona d’Estudis Internacionals (España) y el Instituto para la política Medioambiental Europea (Bélgica), la European Climate Foundation (ECF), así como diversos actores del ecosistema climático trabajando en China. Todo ello ha permitido combinar el diálogo institucional con el intercambio de experiencias por parte de expertos en diversas materias.
El intercambio ha tenido lugar en un momento crítico para la gobernanza climática global. Las discusiones destacaron tanto la resiliencia del sistema climático multilateral como las crecientes tensiones geopolíticas que afectan la cooperación. Los participantes reafirmaron el papel central de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y el Acuerdo de París como piedra angular de la acción climática internacional, al tiempo que reconocieron la necesidad de fortalecer la colaboración en un panorama global cada vez más complejo.
El compromiso de China con el desarrollo verde destacó de forma prominente, especialmente en el contexto de su 15º Plan Quinquenal, que sitúa la acción climática y la transformación baja en carbono entre las prioridades nacionales. La reciente adopción de un Código Ecológico y Ambiental también señala un avance hacia un mayor respaldo jurídico para las políticas climáticas.
Al mismo tiempo, el marco político en evolución de la Unión Europea —marcado por ambiciosos objetivos de descarbonización y el desarrollo del Pacto Verde Europeo— refleja los esfuerzos por equilibrar la ambición climática con la competitividad, la seguridad energética y la política industrial.
Las discusiones subrayaron tendencias divergentes pero complementarias en ambas regiones. Mientras la UE continúa persiguiendo su objetivo de reducir las emisiones en al menos un 55% para 2030 y alcanzar la neutralidad climática para 2050, persisten desafíos, especialmente en la reducción de la dependencia de los combustibles fósiles y la aceleración del despliegue de energías limpias.
China, por su parte, está entrando en una nueva fase de su transición. Los desarrollos recientes indican que la capacidad de energía renovable está cubriendo cada vez más la demanda eléctrica, con la energía limpia emergiendo como un motor clave del crecimiento económico. La expansión del sistema de comercio de emisiones de China (ETS) —que ahora cubre una parte significativa de las emisiones nacionales— fue destacada como un instrumento clave para apoyar los esfuerzos de descarbonización.
A pesar de los avances, ambas partes reconocieron desafíos persistentes, incluyendo el ritmo de eliminación de los combustibles fósiles, la necesidad de mayor capacidad de almacenamiento y las incertidumbres vinculadas a los objetivos de intensidad de carbono.
A lo largo de las jornadas, las personas asistentes participaron en intercambios sobre la gobernanza climática global, las vías de transición energética y la descarbonización industrial, incluyendo sesiones específicas en el Instituto de Neutralidad de Carbono de la Universidad de Pekín y el Centro de Investigación para el Desarrollo del Consejo de Estado.
Un tema recurrente fue la importancia de reconstruir la confianza mutua y garantizar señales políticas más claras para permitir una colaboración efectiva. Aunque persisten diferencias, se identificaron varias áreas de posible cooperación, entre ellas:
Las discusiones también destacaron la creciente importancia de los centros de pensamiento como espacios de encuentro para acercar perspectivas, facilitar el diálogo y generar recomendaciones políticas basadas en evidencia.
El programa también incluyó intercambios con expertos internacionales, incluyendo un diálogo climático organizado por la Embajada de Alemania en Pekín. Las discusiones señalaron la necesidad de abordar no solo los desafíos ambientales, sino también las dimensiones sociales y económicas de la transición, incluyendo la desigualdad, el bienestar y las limitaciones del PIB como única medida de progreso.
Los participantes subrayaron que lograr una transición sostenible requerirá modelos económicos más inclusivos, así como una mayor integración de consideraciones sociales en las políticas climáticas.
El Encuentro de Intercambio entre Centros de Pensamiento UE–China reafirmó la importancia de continuar el diálogo y compartir conocimientos para hacer frente a las complejidades de la transición verde global. A medida que ambas regiones avanzan en sus respectivas estrategias climáticas, fortalecer la cooperación será esencial para apoyar el multilateralismo y acelerar la acción climática global.